La pausa

Después del mal rato, tomamos lo valioso de la experiencia y nos preparamos para el regreso en diciembre 2012; pero lo que venía no estaba contemplado.

Nunca imaginé lo que iba a comenzar a suceder.  Era la mañana del 24 de diciembre de 2012, alrededor de las 8 un dolor de estomago me despertó; para las 11 ya estaba en el hospital, desmayado por el enorme dolor y a la espera de ser valorado.

Recomendación número 1: NUNCA se atiendan en un hospital público en México.

Después del medio día, y una serie de estudios de sangre y rayos equis, nos informan que la culpable es mi apéndice y debe ser extraída.  Me ingresaron, me prepararon, me operaron.

La anestesia dolió mucho más que el apéndice, el momento afuera del quirófano me pareció una eternidad; cuando por fin llegó el momento, y después de acostarme anestesiado en la plancha, el cirujano hizo la primera incisión. Sentí como mi piel se desprendió y el dolor me hizo exclamar un sonoro “auch”.

IMG_0146Para la media noche del 24 de diciembre ya estaba en recuperación; mi cena navideña fue una gelatina, jugo de manzana y té.  Alivio.

Al día siguiente regresé a casa y comenzó la segunda etapa de esta pausa.

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